Lo que esconde un traje de Zegna

Por Gonzalo Medina

La vicuña es un animal protegido en los países de los Andes, pero su tejido y fibra es uno de los más caros del mundo. La marca Zegna, productores de lujo desde 1910 implementó en el Perú un programa junto con el Gobierno, que buscó mitigar la muerte de los animales para la extracción de la fibra y posterior contrabando.  Esta es la historia de la ética detrás del diseño.

En 1910 Ermenegildo Zegna fundó en Italia la marca que llevaba su apellido, buscando ser uno de los nombres de lujo, junto al boom industrial y antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. Al pasar las décadas del siglo XX, y con mayor fuerza después de la Segunda Guerra Mundial, la marca osciló a un espectro de lujo, siendo una de las firmas que producía “las más hermosas telas del mundo”. Destacó por la obtención de fibras naturales del mejor material, directamente desde sus países de origen, así como por la innovación en sus procesos de producción, y actualmente, por el rechazo a la utilización de productos transgénicos en sus diseños y confecciones.

Años más tarde la firma, y la tienda, distribuida por todo el mundo, incluso en Chile, decidió tomar acciones con un fenómeno tan mediático y cultural que podía flagelar las décadas de esfuerzo de una marca de lujo. Perú es el mayor exportador de fibra y lana de vicuña en el mundo (alrededor del 70%), compartiendo escasamente el mercado con Bolivia, Argentina y Chile. Zegna compraba a altos precios el material a distintos ganaderos en el Perú, sin conocer la realidad que se escondía detrás. Los productores o ganaderos, tras obtener su producto, mataban a las vicuñas, lo que implicaba prácticas anti éticas para la firma italiana. Zegna al enterarse de este comportamiento de los productores, decidió, a través del gobierno del Perú, instaurar un programa cofinanciado para desarrollar prácticas éticas y sustentables para la extracción y producción de fibra de vicuña. Lo trascendental y también histórico, es que la vicuña y sus tejidos eran el abrigo predilecto para agasajar a los emperadores Incas, está incluso presente en el escudo del Perú, y es uno de los animales representativos de la fauna andina.

¿Es posible ostentar un traje de un animal asesinado y no esquilado? Estas fueron algunas de las interrogantes que se esbozaron al interior de Zegna. Los trajes de vicuña pueden costar entre 20 mil y 25 mil euros, alrededor de 19 millones de pesos chilenos. La marca de lujo debía hacerse cargo de esta matanza indiscriminada del fin mundo. Por esto, el Programa de Fibras Naturales de Zegna, buscó desarrollar prácticas sustentables en la producción de sus trajes, en base a fibras de vicuña, otorgando incentivos económicos, jornadas de mediación y formación para productores. Finalmente, el mercado podía castigar prácticas anti éticas producidas a través del diseño, en donde la globalización y la transmisión de la información corren más rápido que las buenas intenciones. Finalmente la pregunta es, ¿cuánto cuesta hacer un traje de vicuña?

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