La valiosa unión entre diseño y artesanía

Texto: Pía Aguilera.

La artesanía es una expresión artística que nace en una comunidad y cuyo conocimiento se transmite de generación en generación, abarcando un proceso que va desde la extracción de la materia prima hasta la confección final de una pieza utilitaria, creando un patrimonio material y también inmaterial.

Según la definición adoptada por el Simposio UNESCO/CCI “La Artesanía y el mercado internacional: comercio y codificación aduanera” (Manila, 1997), “los productos artesanales son los producidos por artesanos, ya sea totalmente a mano, o con la ayuda de herramientas manuales o incluso de medios mecánicos, siempre que la contribución manual directa del artesano siga siendo el componente más importante del producto acabado. Se producen sin limitación por lo que se refiere a la cantidad y utilizando materias primas procedentes de recursos sostenibles. La naturaleza especial de los productos artesanales se basa en sus características distintivas, que pueden ser utilitarias, estéticas, artísticas, creativas, vinculadas a la cultura, decorativas, funcionales, tradicionales, simbólicas y significativas religiosa y socialmente.” (Fuente: http://www.unesco.org).

La artesanía, como todo producto cultural, es dinámica en el tiempo, modifica sus formas de acuerdo a los nuevos destinatarios, puede adaptar motivos tradicionales a tendencias más estéticas o actuales, cambiando su función o simbolismo original para abrir paso a nuevos públicos, ya que los consumidores y las formas de consumir han cambiado; y los artesanos necesitan vender sus obras para asegurar su sustento y a veces les es difícil salir al mercado.

Los diseñadores conocen las demandas y tendencias del mercado, y les pueden aportar en innovación y adaptación de los productos a las nuevas necesidades, introduciendo tecnologías, facilitando la comercialización, incrementando la productividad y la competitividad.

Por su parte, la artesanía reactiva la producción y economía local en contraposición al modelo capitalista y centralizado que estandariza la cultura y uniforma la sociedad. En la actualidad, se está abriendo una brecha con un nuevo público dispuesto a adquirir objetos de valor simbólico y patrimonial.

Los diseñadores pueden aprender técnicas milenarias de los artesanos para fabricar sus productos, ya que muchas veces, el valor económico para conseguir maquinarias es muy alto.

La UNESCO, el año 2008 validó la unión de diseño y artesanía a través del Programa de Artesanía y Diseño, con el objetivo de potenciar el fructuoso vínculo de ambos sectores, en los que mujeres y hombres dedicados a estas dos áreas, contribuyan al bienestar y desarrollo de sus países.

Nuestro festival, Colaborafest, quiere potenciar esta unión, apoyar la producción y comercialización tanto para diseñadores como para artesanos; y rescatar las fuertes tradiciones artesanas de la región del Biobío: alfarera, zapatera, textil, y de materias primas como la greda y la paja; y también dar valor al movimiento y talento que confluye en las escuelas de diseño y la industria creativa.

Al mismo tiempo, pretende fomentar la consciencia en la audiencia del evento, hacia un consumo responsable y de valor hacia los objetos hechos a mano.

Por todo lo anterior, el festival se encuentra en búsqueda de proyectos sustentables que vinculen artesanía con diseño y quieran recibir mentorías además de participar en las actividades de Colaborafest. Bases e inscripción en https://www.colaborafest.org/el-festival/convocatoria/

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