Fashion Revolution: El movimiento global que busca cambiar la industria de la moda

Por Camila González

El 24 de abril de 2013, el edificio Rana Plaza en Bangladesh colapsó, revelando la oscura y desconocida realidad de la industria de la moda rápida o fast fashion. La estructura colapsada, que albergaba cinco fábricas textiles en su interior, dejó a 1.133 personas fallecidas y más de 2.500 heridas, en su mayoría mujeres. El hecho abrió el debate en torno a los procesos poco éticos de producción que sostienen a esta industria, porque por primera vez el mundo era testigo de las precarias condiciones de trabajo en que miles de personas se desempeñan a diario.

El impacto del desastre hizo surgir a Fashion Revolution (https://www.fashionrevolution.org/), “un movimiento global de personas que se han unido para usar el poder de la moda para cambiar el mundo”, señalan desde su organización. La frase ‘¿quién hizo mi ropa?’ se ha transformado en el slogan de este movimiento que busca concientizar sobre los peligros no sólo sociales, sino también medio ambientales del consumo masivo de indumentaria.

Hay múltiples razones para unirse a esta campaña, acá te contamos las tres principales:

  1. Porque el costo de este tipo de producción es mucho más alto de lo que parece. Si bien, cuando la prenda llega a nuestras manos su precio parece atractivo, cabe preguntarse ¿en qué punto de la cadena de suministros se redujo ese costo? La mayoría de los afectados son trabajadoras y trabajadores textiles de países con una legislación casi nula en materia de derechos laborales. Las grandes marcasse aprovechan de esta carencia legislativa para instalar sus fábricas en esos lugares y así poder obtener los mayores beneficios econó
  2. Porque aunque parezca que estamosahorrando dinero, esta industria está consumiendo un sinfín de recursos naturales y contaminando países del llamado “tercer mundo”, como Bangladesh o Sólo basta saber que se necesitan 11 mil litros de agua para producir un kilo de algodón o que las fibras sintéticas –las más baratas- tardan aproximadamente 500 años en descomponerse.
  3. Porque insta a consumir sin control. Las grandes cadenas de la moda rápida cambian sus colecciones unas 36 veces en el año, lo que genera la constante necesidad de estar adquiriendo nueva ropa para “estar a la moda”. Además, al ser una industria masiva y seriada, en vez de generar mayor diversidad, termina por hacernos parecer iguales entre todos.

¿Qué hacer entonces?

Lo principal es tomar conocimiento de las propias prácticas de consumo y, evaluar cuánto de lo que se compra es necesario y cuánto está mediado por la publicidad. La forma en que nos vestimos es una herramienta de identidad y debiera reflejar nuestros principios.

Además, puedes unirte a la campaña de Fashion Revolution y preguntar a tus marcas favoritas #quienhizomiropa. Sólo debes tomarte una foto mostrando la etiqueta (da vuelta la prenda para dejarlo más claro), subirla a una red social y etiquetar a la marca preguntándole “¿quién hizo mi ropa?”.

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